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NOVEDADES

Pilares esenciales para lograr una nutrición porcina de excelencia.

Proporcionar una nutrición eficiente es una de las prácticas más importantes en la producción porcina. De ella depende no sólo el rendimiento productivo de los cerdos, sino también la rentabilidad de la granja.

La nutrición representa entre un 70%-75% de los costos totales de producción, por eso es fundamental darle la importancia que se merece y trabajar con alimentos de “calidad”, que nos permitan obtener óptimas ganancias de peso, mejorar la conversión alimenticia, disminuir la mortalidad, mejorar la tasa de partos y garantizar la salud y bienestar de los animales, obteniendo el máximo beneficio económico.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de calidad?

Es fundamental comprender de qué hablamos cuando hablamos de “calidad” en los alimentos. Si bien es un término muy usado, no es muy clara la magnitud de esta palabra.

La calidad de un alimento se refiere al conjunto de características de un producto que cumple con los requisitos para el cual fue diseñado, satisfaciendo las necesidades y expectativas del cliente. En otras palabras, un alimento diseñado para cumplir una función y cubrir determinadas necesidades, debe mantenerse siempre igual y cumplir con el objetivo para el cual fue planeado.

Muchas veces se confunde calidad con inocuidad, y se da por sentado que un alimento de calidad es aquel que no representa ningún peligro para la salud de los animales. Sin embargo, el mayor desafío de la calidad es “mantener las mismas características de un producto en el tiempo, logrando la repetibilidad”. Siempre, independientemente de cualquier factor externo, el alimento debe cumplir con su función y mantener todas sus características preestablecidas, sin cambios. Esto es lo que determina la calidad y lo que asegura, que el alimento que se ofrece a los animales satisfaga todos los requerimientos de la categoría para la cual fue diseñado, permitiendo un excelente desempeño productivo, cuidando la salud y procurando el bienestar animal.

Entonces ¿cómo obtener un alimento de calidad?

Uno de los factores determinantes para lograr la calidad, consiste en llevar a cabo un correcto y sistemático control de las materias primas. ¿Y cómo lograr que ese alimento de calidad sea inocuo? La respuesta es similar: controlando las materias primas y cuidando el proceso.

Si bien hay algunas materias primas que son más sencillas de controlar que otras, todas, sin excepción deben ser revisadas. Todo aquello que no se ve, no se puede detectar y para mantener el estándar de un alimento, es necesario identificar todas aquellas variables en las cuales es factible intervenir. Esto se logra haciendo un control rutinario, ordenado y minucioso. Tener en cuenta que se considera materias primas, desde el cereal que se adiciona a una premezcla, una premezcla, hasta un aditivo; es decir todo lo que se incluye en una ración.

Otro pilar fundamental en el control de las materias primas es la calificación o evaluación del proveedor. Comprar una materia prima a un proveedor que sea confiable, que cuente con normas de calidad certificadas, que emita certificados de calidad reales, que entregue la mercadería en buenas condiciones y en tiempo; nos garantiza en un 80% que la materia prima es buena. Es primordial realizar la selección del proveedor teniendo en cuenta lo antes mencionado y no solamente el factor económico. Seleccionando correctamente el proveedor, gran parte del trabajo de control de materias primas está garantizado; y al final de la cadena, la relación costo-beneficio va a ser ampliamente positiva.

El control de materias primas puede variar dependiendo del tipo de ingrediente a controlar. Sin embargo, hay pasos que son esenciales para todas las materias primas:

  1. Muestreo: Si bien es una tarea sencilla, es una práctica que se subestima. Tomar una muestra representativa, es fundamental para que los resultados de los análisis sean fidedignos. Si la muestra no lo es, se obtendrán resultados que nada tendrán que ver con la realidad del producto, lo que puede llevar a tomar decisiones equivocadas y con ello afectar la nutrición de los animales.
  • Control organoléptico: Es el primer control y uno de los más importantes. No requiere costo, solo es necesario usar los sentidos. El olor, color, sabor, textura de una materia prima aportan muchísima información y muchas veces puede resultar más revelador que un análisis de laboratorio. Es fundamental que este control sea rutinario y siempre contar con muestras patrones de lo que está correcto y lo que no. De esta manera, se van adaptando los sentidos, a los parámetros que se debe esperar en una materia prima de buena calidad y resulta sencillo detectar cuando se recibe algo con desvío. Muchas veces un cambio de color, la presencia de humedad (que se percibe al tacto), contaminantes externos, cambios en la granulometría, etc., dan indicio que esa materia prima puede no ser segura, ya sea desde el punto de vista de la inocuidad o desde la calidad. Cualquiera sea la situación, en ambos casos debe ser apartada hasta tanto sea analizarla para definir o no su uso. A veces, pequeños cambios, pueden influir en la calidad del alimento, sin la necesidad de ocasionar un problema sanitario. Por ejemplo, parámetros físicos, como la granulometría, cuando no es la deseada puede desencadenar inconvenientes en los transportes hacia los comederos y generar que el cerdo no se alimente correctamente, u ocasionar úlceras gástricas si el tamaño de la partícula es demasiado fino, Todas estas particularidades, pueden ser fácilmente detectables por una persona entrenada al realizar un análisis organoléptico.
  • Control de laboratorio: (físicos, químicos, microbiológicos) Hay algunas materias primas que requieren el control de ciertos parámetros en todas y cada una de las partidas, como es el caso de las micotoxinas de los granos. Pero hay otras en donde, si bien no es necesario hacer un control de laboratorio en todas las partidas y entregas, lo recomendable es establecer un plan de control, determinando parámetros a controlar y frecuencia. Esto va a depender muchísimo del historial que se tenga de la materia prima, de la calificación del proveedor, del tipo u origen de la materia prima, de la frecuencia de compra y si se detectó algún desvío. Lo importante es contar con ese plan de control y respetarlo.

Por último, y no por ello menos significativo; es el control del AGUA que reciben los animales. Contar con una excelente nutrición, no garantiza el éxito si la calidad del agua no es buena. Los resultados productivos no serán los esperados, aun utilizando el mejor alimento. También es fundamental asegurar la disponibilidad del agua para que el animal tenga libre acceso a la misma. En este punto lo primordial es controlar las instalaciones, que los bebederos sean los correctos para la categoría, que estén a una altura donde el cerdo pueda consumir el agua sin dificultad y el número de bebederos sea acorde a la cantidad de animales.

Haciendo un buen control de las materias primas, seleccionando correctamente el proveedor y siguiendo las buenas prácticas de manufactura durante el proceso, se garantiza tener como resultado alimentos inocuos y de calidad. Animales alimentados con productos de calidad, serán cerdos sanos, con buena inmunidad y con excelentes índices productivos.

Buscando la excelencia en todos los productos

En Nutrifarms trabajamos a diario para que todos los principios de calidad e inocuidad se vean reflejados en sus productos, convencidos de que la calidad y la tecnología son la base para obtener alimentos de altísima calidad y performance.

Para lograr esto, se lleva a cabo un estricto control de calidad, con foco en que cada uno de los ingredientes que se utilizan en todos los alimentos cumpla con las especificaciones establecidas, logrando de esa manera mantener siempre la misma performance y calidad y con ello, satisfacer los requerimientos de los clientes. La calidad no es un proceso estático, sino un proceso continuo de mejora que requiere monitorizar y controlar cada paso del proceso de fabricación, desde la selección de proveedores hasta el producto final.

La utilización de alimentos de calidad claramente afecta el desempeño productivo de los cerdos, y permite que todo su potencial genético se exprese y resulte en mayores beneficios. Por esto, Nutrifarms garantiza que sus productos han sido elaborados bajo estrictas normas de calidad que permitan lograr los resultados productivos que cada cliente necesita para lograr la máxima rentabilidad.

*Referencias disponibles a su solicitud.

M.V. Paula Herrera – Directora Técnica Nutrifarms

paula.herrera@nutrifarms.com.ar

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