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Diarrea Neonatal en lechones: una condición que requiere un abordaje integral.

La diarrea neonatal es un problema común en las maternidades de granjas porcinas y una de las causas más importantes de alta mortalidad y grandes pérdidas económicas. Además, aunque los animales sobrevivan a la enfermedad, su desempeño durante la recría y el engorde nunca llegará a su máximo potencial, afectando la rentabilidad del sistema productivo.

En este artículo abordaremos los aspectos más relevantes para su control y prevención.

¿Qué es la diarrea neonatal y cuáles son sus causas?

La diarrea neonatal es una condición que se presenta en lechones durante sus primeros días de vida, generalmente dentro de los 7 días desde su nacimiento. Los animales presentan diarrea que puede ser acuosa o pastosa, lo cual se traduce rápidamente en deshidratación, pérdida de peso, debilidad y en casos severos, la muerte del animal.

La diarrea neonatal es una enfermedad MULTIFACTORIAL. Esto quiere decir que no tiene una única causa, sino que se presenta como consecuencia de la interacción simultánea de varios factores incluyendo factores ambientales, de manejo, inmunitarios e infecciosos.

Factores ambientales: Cuando el lechón nace su sistema termorregulador aún no está desarrollado. Además, sus reservas de grasa corporal son escasas. Estas características hacen que sea muy susceptible al frío y por ello, debemos proporcionar a los recién nacidos un ambiente cálido, seco y libre de corrientes de aire, para evitar la pérdida de calor corporal. De lo contrario, el lechón utilizará gran parte de su energía en mantener su temperatura corporal, lo cual compromete la función de su sistema inmunológico y aumenta la susceptibilidad a infecciones.

El estrés térmico en las hembras es causado por las altas temperaturas en la sala de maternidad, combinado con un alto porcentaje de humedad lo que dificulta la pérdida de calor corporal. Bajo estas condiciones, la cerda deja de comer y disminuye la producción de leche, consecuentemente afectando la nutrición del lechón y aumentando la susceptibilidad a la diarrea.  

Factores de manejo: Existen varios factores de manejo que pueden influir sobre la presencia de diarrea neonatal. Sin duda, el más importante es el calostrado. Como ya hemos mencionado en varias oportunidades, el calostro es esencial para garantizar la supervivencia del lechón no solo por su aporte de nutrientes y energía, sino también por la presencia de factores de crecimiento y anticuerpos que permiten el desarrollo del lechón y lo defienden frente a la presencia de patógenos que puedan estar en el medio ambiente.  Por lo tanto, el calostrado debe ser una práctica prioritaria en todas las maternidades.

Sumado a un buen manejo del calostrado, el personal de la maternidad debe estar comprometido en mantener las condiciones adecuadas de higiene y bioseguridad, lo cual es clave para garantizar que los animales se encuentren en buen estado de salud.

Otro factor predisponente muy importante es el uso indiscriminado de antibióticos en lechones, ya que se destruye la flora microbiana intestinal, afectando negativamente su función y aumentando la susceptibilidad de los lechones a la diarrea.

Estatus inmunitario: El lechón nace prácticamente desprovisto de defensas, por eso depende de los anticuerpos que el calostro pueda aportar para poder sobrevivir. Asimismo, la inmunidad de la madre que se construye con cada ciclo de parto influye sobre la calidad del calostro. Por eso, la diarrea neonatal es más frecuente en camadas de cerdas primerizas, ya que estas poseen menos inmunidad comparado a las cerdas adultas.

Virus, bacterias y parásitos: Por último, diversos patógenos han sido identificados en animales con diarrea neonatal. Sin embargo, cabe destacar que la presencia de alguno de estos agentes infecciosos por sí solos no implica que la diarrea se manifieste. Deben estar presentes también otros factores que predispongan a su aparición, por eso hablamos de enfermedad multifactorial.

Entre los virus más frecuentemente implicados en casos de diarrea neonatal se encuentran los Rotavirus y Coronavirus (como el virus de la Gastroenteritis Transmisible, TGE). Dentro de las bacterias, Escherichia coli es la más común; sin embargo, otras bacterias como Clostridium y en menor medida Salmonella pueden causar diarrea en lechones de corta edad. Entre los parásitos, los coccidios (Isospora suis) son los que más se han aislado en lechones con diarrea. La importancia relativa de cada uno de estos patógenos depende en gran medida de las condiciones de manejo, bioseguridad e higiene de cada granja en particular.

Equilibrio entre la presión de infección y las medidas preventivas

Es muy importante entender que, para que la diarrea neonatal ocurra debe haber un desequilibrio entre lo que llamamos presión de infección y el conjunto de medidas preventivas que se implementen en la granja, incluyendo aquellas que favorezcan la inmunidad y el buen manejo del ambiente.

La presión de infección hace referencia a la cantidad y virulencia de los agentes infecciosos que puedan existir en el ambiente, en este caso en la maternidad. Esta puede ser mayor o menor, dependiendo de varios factores que ayudan o no a la multiplicación de los agentes infecciosos. Por ejemplo, cuando las condiciones de higiene no son las óptimas debido a la falta de limpieza y desinfección, la presión de infección será mayor, ya que los patógenos encontrarán mejores condiciones para multiplicarse y permanecer en el ambiente. Consecuentemente, se perderá este equilibrio, favoreciendo la aparición de diarrea en los lechones.

Cabe destacar que este equilibrio entre presión de infección y medidas preventivas es particular para cada granja, lo cual significa que no todas las medidas de control funcionan de igual manera en todos los casos, a la vez que son diferentes los agentes infecciosos que pueden estar involucrados.

Estrategias clave en el tratamiento y control de la diarrea neonatal

Cuando pensamos en el tratamiento y control de la diarrea neonatal, no podemos pensar en una única herramienta, ya que son múltiples los factores que predisponen a su aparición, rompiendo el equilibrio entre los agentes infecciosos y las medidas de prevención.

Por lo tanto, debemos implementar un conjunto de estrategias combinando el tratamiento sintomático de los animales afectados, buenas prácticas de manejo, protocolos de higiene y bioseguridad, monitoreo constante del ambiente, entre otros. A continuación, revisaremos los puntos más importantes.

Tratamiento sintomático del lechón: no debemos olvidar que los lechones con diarrea pueden deshidratarse rápidamente, lo cual pone en riesgo la vida del animal. Por eso es esencial la rehidratación, utilizando soluciones con electrolitos por via oral o parenteral, según la gravedad de la diarrea. Al mismo tiempo, podemos utilizar probióticos y prebióticos para reestablecer la microflora intestinal y antibióticos, en el caso de diarreas por bacterias. En este último caso, sería oportuno realizar un antibiograma para utilizar el antibiótico específico.

Ambiente: Mantener la temperatura y humedad en el rango apropiado: utilizar lámparas infrarrojas y mantas térmicas para lograr el microclima que el lechón necesita (nido), con un rango de temperatura entre 33 y 35°C en el nido durante los primeros 3 días de vida. Al mismo tiempo, debemos mantener la temperatura y humedad de la sala en un rango que sea confortable para la cerda (entre 18 y 22°C). De esta manera, evitaremos las pérdidas de energía para regular la temperatura corporal, optimizando la producción de leche de la cerda y la función inmunológica del lechón.

Protocolos estrictos de higiene y desinfección de las instalaciones: estas prácticas permitirán limitar la multiplicación y transmisión de los agentes patógenos que existan en el medio ambiente. Debemos recordar que muchos patógenos pueden sobrevivir en el medio por largos periodos de tiempo, si encuentran las condiciones adecuadas. Por eso, es importante cumplir con los protocolos de desinfección y respetar los días de vacío sanitario.

Manejo: Calostrado: volvemos a hacer hincapié en que todos los lechones deben recibir al menos 200 g de calostro por kg de peso vivo para poder sobrevivir.

Movimiento de lechones: las camadas deberían emparejarse luego del calostrado y antes de las 24 horas del nacimiento. De esta manera minimizamos el estrés que produce en los lechones y en la cerda, el cual tiene un impacto negativo sobre la función intestinal del lechón y la producción de leche.

Importancia de la alimentación de la cerda

Si bien no se puede asegurar que haya una relación directa entre la alimentación de la cerda y la ocurrencia de diarrea neonatal, sí es sabido que la nutrición de la cerda influye sobre la cantidad y la calidad del calostro que produce. Por lo tanto, la calidad del alimento que la cerda recibe es un factor que, en conjunto con otras estrategias, es clave en la prevención de la diarrea.

Durante el último tercio de la gestación, más específicamente entre los días 70 a 90, se desarrolla la glándula mamaria. El buen desarrollo de esta asegura una adecuada producción de calostro y leche, por lo que es esencial que la alimentación durante esta etapa aporte los nutrientes necesarios para este fin. Sumado a esto, debemos tener en cuenta que las cerdas hiperprolíficas con las que trabajamos hoy, son más exigentes nutricionalmente y, por lo tanto, requieren de una alimentación diferencial y de precisión. A su vez, durante la lactancia, la alimentación de la cerda debe ser adecuada para que pueda producir leche suficiente para todos los lechones. Es fundamental que, además del alimento, la cerda cuente con agua fresca y limpia a discreción. De esta manera, aseguramos una buena producción de leche, favoreciendo la salud de los lechones y ayudando a prevenir la aparición de diarrea. 

Conclusión

La diarrea neonatal es una condición multifactorial que se produce por un desequilibrio entre la presión de infección, la inmunidad, el manejo y las condiciones ambientales de la sala de maternidad. Por lo tanto, se necesita de una gestión integral para su control y prevención y de esta manera, disminuir el impacto sobre la rentabilidad de la granja favoreciendo la salud y bienestar de los cerdos.

*Referencias disponibles a su solicitud

M.V. Valeria Artuso, PhD. Investigación y Desarrollo, Nutrifarms. valeria.artuso@nutrifarm

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